Update #5
24 de Enero - 1 de Febrero 2003

Varios acontecimientos han ocurrido en los últimos días cerca de la estación. El 26 de Enero, celebramos el día de Australia, una festividad similar a nuestro "Dia de la Hispanidad". Todos tuvimos un día libre en el que se celebró una barbacoa. También recorrimos algunas zonas cercanas a la estación (lo que fue bueno para aquellos que no tienen la oportunidad de salir fuera de la estación muy a menudo), y jugamos un partido de cricket. Rodney y yo participamos en el juego.y nos pareció un deporte interesante y algo parecido al baseball. Conseguí incluso hacer una carrera, aunque eso no supone mucho en este deporte

Partido de cricket en la estación Casey. El arbitro aparece vestido de blanco.

Después de la festividad, Rodney, Michele y yo salimos a recoger mas muestras junto con el Dr. Eric Woehler y dos de sus estudiantes, Fred y Drew. Nos dirigimos a la Península Clark, situada a unos pocos kilómetros al norte de la estación y donde hay una antigüa base estadounidense que fue establecida en 1956 y ocupada hasta principios de los 60. La base fue entregada a los Australianos cuando construyeron su estación en este área. Wilkes contiene varios refugios viejos y escombros, que eventualmente serán limpiados en un futuro. Por ahora, la estación australiana Casey mantiene y usa solo uno de los refugios como plataforma de investigación en la Península Clark. Aquel día, nos dirigimos a ese refugio con el objetivo de ayudar a Eric a completar recuentos en las colonias de pingüinos. Algo que realiza anualmente para recabar información sobre posibles cambios en las poblaciones de pingüinos en esta zona. A nosotros, la estancia en el refugio nos iba a permitir localizar y tomar muestras de más colonias abandonadas.

"Hagglund" atravesando un arroy creado por el deshielo, de camino a Wilkes
El viejo refugio de Wilkes que actualmente Es utilizado como estación de investigación

El interior del refugio es cómodo y acogedor

Llegamos al refugio atravesando glaciares y zonas totalmente cubiertas de nieve, con la ayuda de un "Hagglund", un vehículo especialmente diseñado para ello. Aunque algo ruidosos y lentos, los "Hagglunds" son muy prácticos aquí y pueden incluso flotar y desplazarse por el agua cortas distancias. Sin embargo, si estáis interesados en comprar uno de estos vehículos, el precio es de unos 400,000 dólares. Como podéis ver en las fotografías, el "Hagglund" hizo un gran trabajo llevándonos a través de arroyos creados por el deshielo de los glaciares y otras áreas que hubiesen sido difíciles de atravesar a pie. Llegamos al refugio a mitad de la mañana y todos salimos hacia las colonias de pingüinos para ayudar a Eric en sus recuentos.

En cada colonia, hicimos un recuento de todas las crías de pingüinos. Muchas de las colonias eran de pequeño tamaño (menos de 100 crías), por lo que no nos fue difícil contar a todas las crías. En la foto, podéis ver que las crías aún mantienen el plumón que las distingue de los adultos. Estos últimos son más grandes y tienen plumage de adulto. En las próximas semanas las crías se irán despojando del plumón que las cubre y será reemplazado por el plumaje definitivo que les permitirá sobrevivir y alimentarse en el mar. Por ahora, los adultos son los encargados de alimentar a las crías, mayoritariamente con krill y peces de pequeño tamaño. Durante 4-5 horas, recorrimos las colonias contando crías. Los recuentos se hicieron por separado y serán promediados por Eric. Debido a la dificultad de contar a las crías en algunas de las colonias de mayor tamaño, es importante repetir los recuentos hasta que los números obtenidos sean muy parecidos, obteniendo así una mayor precisión. Al final del día, habíamos contado más de 5500 crías, un buen número para este área. Vimos también varias parejas de escúas polares. Estas aves suelen anidar cerca da las colonias de pingüinos. Están relacionadas con las gaviotas y viven unos 20-30 años. Se emparejan de por vida, y se alimentan de huevos y pequeñas crías de pingüinos, así como de peces y otros organismos marinos. A cierta distancia de los nidos y de las crías, los skuas toleran bien la presencia humana. Pero si te acercas demasiado, se encargan de hacerte saber que debes alejarte! Estas aves no tienen ningún miedo y siento un gran respeto por ellas.

Colonias de pingüinos en la Península Clark
Recuento de crías de pingüino en la Península Clark

Pareja de escúas

Después de finalizar los recuentos, me dirigí hacia el norte de la Península para buscar mas colonias abandonadas de pingüinos. Quería encontrar unas colonias situadas en una sierra, a una distancia de medio kilómetro de la costa. Cuando llegué, me dió la sensación de que eran colonias bastante antigüas, asi que elegí dos en las que tomaría muestras al dia siguiente. Después, volví al refugio. Disfrutamos de la cena y pasamos la velada jugando a las cartas y hablando sobre los recuentos y el trabajo realizado durante el día.

Al día siguiente, empezamos a trabajar temprano. Nos dirigimos a las colonias abandonadas que había encontrado el día anterior, cargados con todo el equipo que utilizamos en la toma de muetras. Terminamos el trabajo en la primera de las dos colonias hacia el mediodía. Un kilómetro nos separaba del refugio y tuvimos que hacer 4-5 viajes para transportar todos los sedimentos hasta el 'Hagglund' (cada saco de sedimentos pesaba unas 50 lbs). Después, empezamos a tomar muestras en la segunda colonia, que estaba a medio kilómetro de distancia. Terminamos de tomar muestras hacia las 4 de la tarde. En los dos sitios, encontramos fragmentos pequeños de huesos y cáscaras de huevo en los que se podrán realizar análisis con radioisótopos de carbono. Además del duro trabajo, aquel día tuvimos que soportar vientos de unos 30 nudos (más de 50 km/hora). Aunque la temperatura era de unos 0 C, las condiciones en las que trabajamos fueron mas frías de lo habitual debido al viento. Fue una alegría para todos nosotros terminar el trabajo y poder regresar al refugio.

Colonias de pingüinos abandonadas en la Península Clark
"Hagglund" atascado en la nieve

Después de descansar un rato en el refugio, cargamos el "Hagglund" y empredimos el regreso a la estación. Todos estabamos deseando llegar para cenar y disfrutar de un merecido descanso. Sin embargo, no fue tan sencillo como creíamos. Los Hagglunds pueden quedar varados en la nieve, y eso es exactamente lo que ocurrió. Eric, quien conducía, se dirigió a una zona de nieve blanda que al principio no parecía peligrosa. Sin embargo, al atravesarla el vehículo se quedó atascado. Allí estabamos, atascados en hielo y nieve blanda, sin tracción suficiente para poder sacar el vehículo. El peso de los sedimentos tampoco ayudaba mucho! Después de intentar varias veces salir, decidimos llamar a la estación. Afortunadamente, no estábamos muy lejos y mandaron otro Hagglund que consiguió remolcarnos fuera de la zona de nieve blanda. Servicio de carreteras antártico! Finalmente, después de un día de trabajo largo, duro y frío, llegamos a casa.

Solo nos quedan 4 semanas de trabajo aquí. Utilizaremos ese tiemop para completar dos trabajos de campo y ponernos al día con el trabajo de laboratorio. Espero poder contaros cosas incluso más interesantes en mi próximo informe.

Steve Emslie